martes, 19 de junio de 2012

Autitos, píxeles, y cucarachas

"The Big Bang Theory" es una gran serie, llena de diálogos picantes e ingeniosos, pero hay uno en particular que me gustó mucho. Entra Leonard en el departamento y ve a Sheldon con su laptop muy enfrascado en algo. Sheldon lo mira y dice:
- Encontré un emulador en linea que me permite jugar los clásicos juegos de texto de los 80s.
A lo que Leonard responde algo como:
- Eso está muy bueno.
Y Sheldon remata con:
- Oh, sí. Esto corre en la placa gráfica más poderosa del mundo: la imaginación.

(...dejo un blanco para que reflexiones...)

Esta frase va más allá del chiste y es para muchos toda una declaración de principios y un grito de añoranza a los viejos buenos tiempos, donde la computación estaba más verde, donde mucho quedaba por descubrir, donde los grandes saltos en la entonces insipiente industria de los videojuegos aún no se habían dado. No es que ya no queden cosas por descubrir ni brincos que pegar, pero las escalas son otras, y para un niño/adolescente, los 80s eran una oda a la imaginación. Está claro que yo no hice mis primeros pasos en la informática en los primero años de la misma, sino más bien en los 90s (muuucho más tarde). Pero las circunstancias (especialmente no disponer de una conexión a Internet ni nada parecido por ejemplo), hicieron que se sintiera así, y estoy muy agradecido por eso (aunque siempre dije que me hubiese gustado mucho nacer diez años antes).

Cuando mi viejo me llevó a aprender computación yo tenía creo que entre 6 y 7 años, tengo que agradecerle eternamente la visión que tuvo para invitarme a ir desde tan pequeño. Yo no tenía ninguna pista en absoluto de lo que era o lo que podía hacer una computadora. Si me hubiesen presentado un caniche diciendo "esta es una computadora, y sirve para ladrar insistentemente" yo lo habría creido sin dudarlo. Pero por suerte no fue así, me presentaron algún viejo aparato conectado a un televisor, le clavaron un cartucho en algún lado y al rato me dijeron "eso es una tortuga". ¿Todavía les parece ridículo confundir un perro con una computadora, después de insistir durante años en que un triángulo ámbar todo escalonado y con un agujero en el medio es una tortuga? En fin, ahí empecé a aprender a programar con logo, dibujando payasos, castillos y pelotas, casi sin quererlo. Luego pasé al popular Basic y eso fue para mí la tierra prometida. Aprendí copiando, probando y modificando ejemplos (sin leer ni una página de teoría), gracias al gran profe Ulises. Pero lo más valioso que aprendí, fue a usar la imaginación. Frecuentemente llegaba a clases y le pedía a Ulises que me dejara "inventar" yo un programa en lugar de seguir avanzando con sus ejemplos. Él no solo me dejaba, sino que lo fomentaba, y eso era terriblemente divertido, y por esa clase de cosas hoy en día sigo programando con las mismas ganas.

En verde se parece más a una tortuga, no encontré una en ámbar.
(tomado de http://www.sydlexia.com/logo.htm)

Pero había algo más. En aquella época, por el escaso poder de cálculo de aquellas computadoras, por el pobre despliegue gráfico que podían ofrecer, por lo inmadura que estaba la industria de los videojuegos, y por mil razones más, todo parecía alcanzable. Un juego de primer nivel parecía hecho en Basic (y tal vez así era), por uno o dos flacos aburridos en un garage. Hoy en día se requiere un grupo multidisiplinario con ingenieros, programadores, artistas de primer nivel, presupuestos descomunales, etc. para emular los grandes juegos que dominan el mercado (aunque sigue habiendo juegos menos populares y muchísmimo más originales donde prima el ingenio sobre los recursos). Pero lo de aquellos primeros años... eso era algo que parecía que cualquiera podía hacer, que hasta yo podía hacer, y eso daba una motivación adicional impagable. Cuando hoy en día mis alumnos me preguntan por la programación de videojuegos lo hacen pensando en FIFA, Need for Speed, Call Of Duty, etc, y es desesperanzador tratar de explicarles cuanto nos queda por recorrer hasta llegar allí (ojo, tampoco quiere decir que no podamos).

¿Y a qué viene todo esto? se preguntará usted. Pues bien, es que para conmemorar las 15 entradas en el blog (esta sería la décimo-quinta si no cuento la bienvenida) y la consecuente aparición del enlace "entradas antiguas" al pié de la primer página, voy a contarles de donde sale ese par de cucarachas que acompañan al título y porqué el blog exhibe orgullosamente un nombre tan ridículo y aparentemente poco relacionado con su contenido.

La historia empieza una tarde en la que en clases de computación veo a un compañero mayor y desconocido haciendo un jueguito de carreras de pixeles: dos pixeles moviendose por la pantalla, ganaba el que apretaba más rápido la tecla para avanzar de su pixel. Me gustó la idea y quise hacerlo yo también. Para ese entonces ya tenía una flamante 286 en mi casa, así que le pedí permiso a Ulises para empezar en clases, pero lo seguí por varios días en mi casa. Finalmente, tenía un programa que dibujaba un circuito más o menos ovalado y bien pixelado gracias al viejo y querido simcga, y un par de "autitos" moviendose por la pantalla, cada uno respondiendo a su conjunto de teclas. El problema es que el autito como un sólo pixel me parecía poco, algo feo, pero tampoco disponía de muchos píxeles, así que cuando quise agregarle "detalles" terminé con una cosa de unos 5 o 6 pixeles de ancho que se parecía más a un bicho que a un bólido de carreras. Así fue como decidí cambiar el tópico del juego, y haciendo justicia a los gráficos y la imaginación lo convertí casi sin querer en una carrera de cucarachas: había nacido "Cucarachas Racing", mi primer título completo.

 Otro de mis juegos para QuickBasic, BUORMS, el más 
reciente, pero pensado para una 286
 
Dado el éxito que tuvo el juego (exito=yo y mi hermano corrimos como 10 carreras), y a algunos errores que saltaron también, tiempo después me embarqué en la travesía de escribir "Cucachas Racing 2". Este ya tenía colores, permitía elegir diferentes pistas, un sistema muy bizarro para evitar las trampas, y hasta una pseudo-animación donde la cucaracha daba vueltas sola y explotaba si nadie apretaba sus teclas por un buen rato. En la presentación (sí, también tenía una secuencia de presentación) aparecían los dos protagonistas: Mike (el cucaracho blanco) y Bubsy (la cucaracha magenta), y se desafiaban a una carrera.

En algún cambio de PC, y sumado a la poca confiabilidad de los modernosos disquetes de 3 y 1/2 (lo busqué pero no lo pude encontrar en los fieles de 5 y 1/4), el código fuente se perdió y ahora Cucarachas Racing es algo así como una leyenda urbana, de la que solo se acuerdan (con mucha suerte) los 2 o 3 amigos/familiares míos que alguna vez lo jugaron. Varias veces pensé en escribir una continuación, llegué incluso a hacer algunas pruebas de concepto para "Cucarachas Racing 3" y "Cucarachas Racing: The Return", pero mis espectativas habían cambiado y ya no me conformaba con unos pocos pixeles, así que lo pospuse una y otra vez y lo sigo posponiendo hasta el día en que tenga las herramientas y principalmente el tiempo que quiero para hacerlo como se merece.

Mike y Bubsy  más de 10 años después, bosquejos para Cucarachas Racing: The Return

Ahora, casi 20 años más tarde, en honor a los viejos buenos tiempos, y para recordarme que no debo perder el espíritu de principiante, bautizo este blog como aquel primer proyecto, elevando la bandera blanca y magenta de las cucarachas pixeladas con las que hice mis primeras armas en el Maravilloso Mundo de la Programación (de videojuegos :).

6 comentarios:

  1. Me sumo al festejo por las 15 entradas, y te agradezco la remembranza de las viejas épocas.
    Mis orígenes fueron muy parecidos, así que esta entrada me encantó por la cantidad de lindos recuerdos que despertó.

    Saludos
    Carlos

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  2. Nos gustó tu expresión de perseverancia y constancia en aquello que uno desea.

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  3. Realmente me has hecho pensar en aquellos años, donde pasábamos tardes en las clases de computación por la calle mendoza. o las tardes que nos habremos pasado jugando al family bomberman y demás.
    Ciertamente extraño los viejos buenos tiempos
    Un abrazo querido amigo

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  4. Un buen día las cucarachas regresarán y escucharás batir sus alas sobre el mar.

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    Respuestas
    1. De pronto me dieron unas misteriosas ganas de poner Rata al palo.

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